300
By Paparrachadas
Hay algo profundamente inquietante en los números redondos.
No sé si es TOC, deformación profesional o que llevo demasiado tiempo mirando curvas S de proyectos, sin embargo ver un “300” me provoca una mezcla entre satisfacción… y la necesidad irracional de explicarlo.
No 299.
No 301.
¡Espartanosssss... 300 JODER!
Y claro, uno no puede evitar pensar en Batalla de las Termópilas. Aquellos 300 espartanos de Leónidas I plantándole cara al ejército persa de Jerjes I en un paso estrecho, sabiendo que lo más probable es que no salieran de allí… pero aguantando como auténticos titanes.
Pues bien. Aquí estamos nosotros. 300 suscriptores en Paparrachadas.
Sin lanzas, sin escudos, sin abdominales de película… pero con algo igual de épico: la capacidad de abrir un email diario y pensar “a ver qué frikada me cuenta hoy este ingeniero tarado, que además de mamarracho, es padre”.
Porque si algo hemos demostrado es que, en un mundo de algoritmos, ruido y contenido rápido, todavía hay 300 personas dispuestas a leer sobre reentradas atmosféricas, oloides, discos intervertebrales o lo que toque ese día… sin garantía alguna de que tenga sentido al empezar.
Eso sí que es valentía. No lo de Esparta.
Aquí no hay gloria, ni estatuas, ni Zack Snyder rodando la versión épica. Aquí hay café, curiosidad… y cierta tolerancia al caos intelectual. Y aun así, seguís ahí. Resistiendo, como el de "Al rojo vivo".
Como auténticos espartanos de la divulgación. Así que, ahora sí, fuera bromas:
Gracias.
Gracias de verdad por estar al otro lado, por leer, por comentar, por compartir… y por convertir esta pequeña locura llamada Paparrachadas en algo que empieza a parecerse peligrosamente a una comunidad.
300 no es solo un número. Son 300 razones para seguir escribiendo.
Y si queréis dispararme el TOC, subid a 301... 🤯
Gracias por leerme.

